sábado, noviembre 18, 2006

El segundo paracaídas


Hablaba el otro día con mi amiga Daniela sobre cosas del corazón. Comentábamos que aunque se tenga un novio, por quien suspiremos todos los días, es factible que nos guste otra persona. Incluso, que la atracción sea tan fuerte que decidamos echar por la borda la relación actual para iniciar otra.

Pero este proceso puede ser distinto entre hombres y mujeres. Ella confesaba que no podría iniciar otra relación paralela sin antes concluir la actual.

Ese comentario me hizo recordar algo que le escuche a un amigo, con muchos pero muchos años de experiencia: los hombres tienen dos paracaídas.

“¿Cómo es eso?”, le pregunté. “Muy fácil —me dijo—, a los hombres nos encanta tener a la expectativa a las mujeres. Si una chica estuvo o está enamorada de nosotros o nos admira, aunque no le demos un chance nunca, la tenemos allí como pendiente, como en una llamada en espera”.

Funciona como un paracaídas. Si no te abre el primero por alguna razón y estás a punto de chocar contra el suelo, siempre tienes el segundo paracaídas que te protege y te hace sentir bien. Te sube el ego, por así decirlo.

Esto de un segundo paracaídas o segundo frente, desde mi punto de vista, es algo que debemos practicar con más frecuencia las mujeres, que tenemos la manía de quedarnos pegadas, enganchadas, con un chico pensando que no hay otros en el mundo.

Así que ¡a buscarse otro paracaídas!

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Las mujeres deberíamos sentirnos menos acomplejadas por lo que los hombres hagan y vivir nuestra vida con mayor intencidad sinpensar en que los principes azules existen y que el amor es tan egoista que es uno solo

ingrid dijo...

No es lo mismo un segundo paracaidas que un segundo frente. la primera opciòn, aquella que explicaba el amigo de churri, suena vàlido para proteger el ego cuando uno està de caìda estrepitosa. y claro que hay que las mujeres debemos ser màs libres independientemente de lo que piensen o hagan los hombres, dueños de esa acomodaticia doble moral. eso sì, que esas mayores acciones de libertad vayan de acuerdo a nuestros valores y fluyan de forma espontànea, porque forzar la barra sòlo "por què no" o por tiràrnosla de arrechas y open minded pues podrìa resultar en un desastre de magnitudes impensables. pero por favor!, no segundo, cientos, miles de paracaidas!!!!

Anónimo dijo...

Me atrveré a ser el primer hombre que comente este escrito...

Lo que han conocido aqui por "segundo paracaidas" yo lo llamo "caucho de repuesto", por que la diferencia? pues verán uno el hombre (hablo de mi caso para no involucrar a mas nadie), necesita al igual que un carro 4 cauchos de mujeres: la amiga (esa con la que sales, jodes y gozas una y parte de otra), la amente (con la que tiras hasta morir), la consejera (ovbiamente la que te da consejos) y por último la pana (que es la que te picha las amigas y contribuye abiertamente a que seas un puto), los 4 papeles son intercambiables y tambien una sola femina puede ejercer varios de esos roles, aunque lo mejor es que cada papel sea ejercido por una mujer distinta. Y el CAUCHO DE REPUESTO que es aquella que nadie ve, no estorba, no molesta porque no necesita mantenimiento y esta siempre lista a ejercer cualquira de los otro 4 roles. Lo importante es tener la maduréz y sapiensia suficiente para darle a cada una su espacio y funciones bien definidas, de esta manera vamos aumentado el kilometraje andado hasta que por obra y gracia de algo que llamamos AMOR los cinco roles los ejerce una sola.

Yo he ejercido los 5 roles y en todos me he sentido bien y a veces mal, claro esta lo que tenemos que hacer independientemente del rol que estemos haciendo, es tratar de ser un buen caucho...

Chicas estoy a la orden...