martes, setiembre 23, 2008

Los problemas para importar alimentos en Venezuela


Por qué no llega la comida importada
El país es visto como un riesgo para los proveedores foráneos, debido a los retrasos en el pago
KATIUSKA HERNÁNDEZ
khernandez@el-nacional.com
Comprar insumos agrícolas y alimentos terminados en el exterior es un calvario para los importadores venezolanos. En el último año, el crecimiento de la demanda de productos y el rezago de la producción nacional hizo que el mercado externo se convirtiera en la única opción para surtir los anaqueles de los comercios del país.
Las importaciones de alimentos se incrementaron 68% en 2007, al pasar de 3,47 millardos de dólares en 2006 a 5,84 millardos de dólares el año pasado. En lo que va de año, las compras externas de alimentos suman 468,37 millones de dólares, 23,34% del total de las importaciones que se concretaron hasta el 19 de febrero, según la Comisión de Administración de Divisas.
Pero los costos que tienen que pagar las empresas no se miden sólo por el alto precio de los productos en el exterior, que han subido en promedio más de 100% en el caso del trigo, maíz, avena y aceite, entre otros rubros. También se debe considerar el número de trámites que tienen que cumplir los importadores para finalmente concretar las compras.
La Cámara Venezolana de la Industria de Alimentos (Cavidea) revela en su más reciente informe que el abastecimiento de productos se ve afectado por los inconvenientes que tienen las empresas para adquirir a tiempo los productos e insumos que necesitan. Denuncian que antes las importaciones se tardaban entre 30 y 60 días, y llegaban al país -en el caso del trigo- hasta 7 barcos al año.
Con los retrasos en el pago y el exceso de trámites, las compras externas demoran ahora entre 160 y 220 días y sólo se pueden contratar 3 barcos. "No hay proveedor internacional que venda a Venezuela a crédito y conceda 220 días de plazo para pagar. 20 millones de dólares costaba fletar un barco con trigo, ahora ese monto sólo alcanza para un tercio del costo", expresa Pablo Baraybar, presidente de Cavidea.
Envíos con reserva Explica un agente de comercio exterior de una de las empresas transnacionales de alimentos que operan en el país que es difícil en este momento darle crédito a las agroindustrias venezolanas, porque es un riesgo que no paguen a tiempo. "El problema se presenta cuando un importador venezolano luego de ocupar la línea de crédito para la compra de determinado producto requiera un nuevo embarque y, en ese caso, es difícil que sin haber pagado el anterior se vuelva a otorgar otro crédito", comenta.
Por ejemplo, si una mercancía fue solicitada en noviembre y llega en febrero pero el importador no la ha cancelado y necesita un nuevo embarque, las empresas internacionales solicitan que abra una línea de crédito adicional para garantizar el pago. "Los proveedores han comenzado a exigir otro tipo de garantías en dólares. Las líneas de crédito que otorgan normalmente las compañías extranjeras a los clientes venezolanos se ocupan, porque el proceso de liquidación de dólares es muy lento. Si se embarca una mercancía por 10 millones de dólares quedan prácticamente congelados los nuevos envíos esperando por el pago", sostiene el especialista que prefirió mantener su nombre en reserva.
Las garantías adicionales que se solicitan a los clientes venezolanos son líneas de crédito en bancos nacionales que se puedan confirmar en bancos del exterior. "Pero se presenta otro problema, los bancos venezolanos para abrir una carta de crédito también exigen muchos requisitos y el proceso a veces se detiene", agrega.
El proceso se vuelve más lento -cuenta- cuando no es sólo una empresa la que solicita cartas de crédito a la banca, sino que son cientos de empresas y se colapsa el trámite. Hay importadores de alimentos y de otros sectores que están en la misma situación, deben dinero a los proveedores, se les agotó el crédito internacional y deben apelar a la banca local para financiar la deuda, mientras esperan que Cadivi liquide las divisas. Mientras esta situación ocurre, en el mercado internacional se han disparado los precios de todos los productos agrícolas. "Con los altos precios ahora se tiene que comprar menos, pero se paga más.
Los precios están hasta 200% más costosos en el caso del trigo", indica el especialista en comercio exterior. Adicional a ello, no hay suficientes buques de carga disponibles que puedan trasladar la mercancía hacia puertos venezolanos. La razón: la mayoría de las flotas están contratadas para llevar embarques a China y, además, las tarifas de los fletes son más altas por el alza de los precios del petróleo. "La situación portuaria en Venezuela se ha agravado. Los tiempos de descarga son lentos; en lugar de descargar en 4 días se tardan más de una semana. Las tasas de descarga en Venezuela son las más bajas de la región. La Guaira descarga 2.000 toneladas al día y hay países que llegan a 6.000 y hasta 8.000 al día", agrega.
Otro factor en contra de los importadores venezolanos es la competencia en la región. Hay países como Colombia que están importando y pagando al día los envíos. "El mercado colombiano exige mucho y es porque paga de contado, y de inmediato. Hay países que compran por adelantado. Adquieren el producto en el mercado a futuro. Se quiere comprar hoy en febrero y no en marzo aunque las necesidades sean en mayo.
En cambio, en el caso venezolano no se puede contratar a futuro por el riesgo de que no se pague lo viejo, y menos aún lo nuevo", indica un agente comercial de una transnacional de trigo. En Venezuela, el cliente ha perdido flexibilidad para hacer las compras y eso impacta los costos porque terminan pagando más. Las importaciones a través de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi) han facilitado los pagos de importaciones que se hacen a países de Suramérica.
Pero hay compras como las del trigo durum en las que hay poca posibilidad de usar ese mecanismo, debido a que el producto en su mayoría viene de Estados Unidos y Canadá. También se ha dado el caso de que el pago por el sistema Aladi ha llegado a colapsar por el exceso de demanda. "El crecimiento de la producción nacional requiere del crecimiento de importaciones de materia prima. Si se generan trabas a la importación de materia prima será imposible la satisfacción de la demanda nacional de alimentos", advierte Pablo Baraybar, presidente de Cavidea. Indica que sin insumos se elevarán las compras externas de alimentos procesados, lo que afectará la producción local.
Flexibilizan trámites Ante la cantidad de inconvenientes para importar, el Gobierno decidió aprobar medidas para agilizar el proceso. El primer anuncio fue el de exonerar temporalmente a las empresas de la solicitud y presentación en Cadivi de las solvencias (INCE, Seniat, Vivienda, Seguro Social y Ministerio del Trabajo), que se requerían para tramitar los dólares.
También se decidió exceptuar a los importadores de alimentos de la presentación de los certificados de no producción y producción insuficiente, emitidos por el Ministerio de Industrias Ligeras y Comercio. Se anunció la creación de una taquilla única a la que acuden las empresas para agilizar los documentos, como permisos fitosanitarios y licencias de importación. Para la compra de leche, oleaginosas y carne de res se aprobó el pago a la vista en dólares.
Según el artículo 18 de la providencia 085, publicada en la Gaceta Oficial del 31 de enero de este año, en las importaciones pactadas con pago a la vista la liquidación de las divisas podrá efectuarse antes de la nacionalización de la mercancía, previa autorización de adquisición de divisas expedida por Cadivi y constitución de garantía por parte del importador a favor de la República Bolivariana de Venezuela. Se explica en la resolución que el importador deberá nacionalizar la mercancía en un plazo de 120 días continuos, contados a partir de la fecha de liquidación de las divisas autorizadas. Aclara la providencia del organismo tributario que esta modalidad consiste en el pago, total o parcial, de la mercancía que se va a importar antes de su nacionalización.
El pasado jueves 21 de febrero, el Gobierno publicó una nueva resolución que modifica el artículo 89 de la Ley Orgánica de Aduanas y exonera del pago de aranceles y del impuesto al valor agregado a las importaciones de los bienes, mercancías y efectos declarados como de primera necesidad y los que formen parte de la cesta básica. La exoneración se aplica cuando existan condiciones de desabastecimiento por no producción o producción insuficiente o cualquier otra circunstancia que vaya en detrimento del bienestar social, expresa el artículo.
Economía dependiente
Menú hecho afuera
Venezuela importa cerca de 70% de los alimentos que consume. Anualmente se compran en el exterior entre 120.000 y 140.000 toneladas de leche en polvo y la industria ha solicitado que se incremente este monto en 25%, debido al aumento del consumo. En el caso de la carne bovina, el país importa de Argentina, Brasil y Colombia 35% del consumo nacional; se calcula que sólo del país carioca llegan 25.000 reses. En el caso del aceite crudo se depende en 40% de las importaciones. En trigo, todo el cereal proviene del exterior, alrededor de 1,5 millones de toneladas al año, y Venezuela es el segundo país que más consume pastas en el mundo. Cuando la producción nacional es deficitaria se llegan a importar hasta 500.000 toneladas de azúcar cruda para procesar, y las cifras son similares en el maíz amarillo forrajero o en las de alimentos balanceados para animales. Las necesidades de importación en estos casos rubro varían entre 500.000 y 800.000 toneladas. 100% de la avena que se consume es importada, al igual que el atún. El Gobierno importa para Mercal y la Productora.
Propuesta empresarial
Presupuesto fijo para importar
Cavidea propone al Gobierno aplicar una modalidad de presupuesto de asignación de divisas para compras de materia prima importada. Este mecanismo permitiría negociar mejores precios de insumos y reservar volúmenes de compra por adelantado. "Se trata de comprar cuando hay disponibilidad del producto en el mercado internacional y cuando es más económico", explicó Pablo Baraybar, presidente del gremio. La industria también solicita que se extienda la vigencia de los permisos fitosanitarios y de las licencias de importación, y que se amplíe la lista de los productos incluidos en el decreto de flexibilización de requisitos para las compras externas, entre ellos la avena, la pasta de tomates, aceites crudos, yema de huevo y atún, entre otros. Por ahora, sólo las importaciones de leche, carne y oleaginosas disfrutan del mecanismo de pago a la vista de dólares por parte de Cadivi. El sector agroindustrial espera que este sistema se aplique para la compra de otros alimentos. Alzas y bajas 2% disminuirá, según la FAO, el volumen de las compras de cereales por parte de los países con déficit de alimentos
Las cifras
1,5 millones de toneladas de trigo al año compra el país en el exterior para la industria de la pasta y el pan
$ 468,37 millones ha liquidado Cadivi para la importación de alimentos entre enero y el 19 de febrero de este año

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