miércoles, marzo 17, 2010

El control de precios se libera


Precios de alimentos
bajo libertad condicional

Las medidas de flexibilización del control evidencian el fracaso de la regulación

KATIUSKA HERNÁNDEZ
khernandez@el-nacional.com

La regulación de precios concebida por el Gobierno, mantuvo por más de 5 años, un esquema de congelamiento que aceleró la escasez y la pérdida de rentabilidad de las empresas.
Muchas industrias del sector reportaron problemas en sus estructuras de costos, debido a que los montos fijados en Gaceta Oficial, para más de 30 alimentos, estaban desfasados y obligaban a asumir altos costos que no se podían trasladar al consumidor.
Los cálculos del incremento de la materia prima nacional e importada, los altos precios de los empaques, el costo de transporte, distribución y comercialización y el alza anual de los salarios se habían obviado en los primeros años de la regulación a la hora de aprobar los incrementos.
Ahora, el Gobierno le da un vuelco al control de precios y acepta que fijar precios a la ligera y obligar a las empresas a vender por debajo de los costos reales, es un riesgo que no se puede correr.
Desde 2007 unos 20 alimentos han sido liberados del control, bajo la condición de que se respeten ciertas bandas de precios sugeridos.

La política progresiva de exclusión de productos de la regulación, no es del todo una liberación. El Gobierno condiciona la salida de los rubros a que las empresas procesadoras mantengan estructuras de costos que permitan que los alimentos no se vendan a precios superiores en el mercado al detal.
El ministro de Alimentación, Félix Osorio, sostiene que no se trata de una liberación, porque constantemente se evalúa si los rubros que dejaron de estar regulados no han subido exageradamente los precios.
“Cuando se libera un alimento se le está permitiendo a las empresas subir la producción de este artículo, pero se les advierte que no podrán sacrificar o reducir la fabricación de las presentaciones que se mantienen con precios regulados. Por lo tanto se trata de una liberación condicionada”, expresó Osorio.
Dijo que en caso de que se determine irregularidades tanto en el porcentaje de producción como en los precios de comercialización, el Gobierno se reserva la potestad de volver a regular los alimentos.
Explicó que en 2007 se decidió excluir del control los huevos y se acordó una banda de precios de entre 12 y 14 bolívares para el cartón de 30 unidades. Sin embargo, en el mercado informal y en bodegas de los mercados municipales, el producto supera los 21 bolívares.
“Eso no puede ser, le hemos advertido al sector avícola que si no bajan esos precios, volveremos a controlar este producto”, dijo Osorio.
El funcionario señaló que las industrias avícolas expresaron que mantienen precios bajos y que son los distribuidores y comercializadores los que ponen esos montos. Para el ministro es tan responsable la industria como el comerciante, por lo que exhortó a no despacharle a esos distribuidores.
“No solamente es producir los huevos, sino que ese alimentos llegue al consumidor a un precio justo y evitar que se vendan en la cadena informal, las empresas no pueden ser irresponsables en ese sentido”, advirtió.
La semana pasada el Gobierno excluyó de la regulación la margarina, la mayonesa, la salsa de tomate y la gallina.
Esta medida sin embargo, no implica que las empresas podrán subir los precios de estos productos libremente. Aunque no se publicó en Gaceta Oficial, el Gobierno acordó una banda de precios para cada uno de estos alimentos.
La mayonesa que estaba regulada en 4 bolívares la presentación de 445 gramos, podrá venderse entre 4,56 y 4,80 bolívares, lo que significa un alza de 20%. El medio kilo de margarina que estuvo controlado en 2,76 bolívares, podrá subir hasta un máximo de 45% y venderse al detal en 4,01 bolívares; y el frasco de salsa de tomate de 397 gramos que estuvo fijado en 3,92 bolívares, las empresas podrán aumentarlo hasta un máximo de 23% para llegar a 4,81 bolívares.
“Con los sectores, fijamos una banda de precios que ellos deben utilizar para que no haya ningún tipo de especulación. Nuestros inspectores de Indepabis y de la Superintendencia de Silos, van a estar vigilantes de que esta situación se cumpla. Además tiene unos efectos positivos; en el caso de la especulación, hace que bajen los precios”, dijo el ministro de Comercio, Richard Canán.
El funcionario reconoció que si no se revisan los precios, puede generarse un problema de caída de la producción de alimentos. “Si un alimento queda por debajo del costo justo de producción, no va a ser posible garantizar la continuidad productiva. Eso sería totalmente nefasto, peor, que una empresa, una industria no pueda producir un alimento porque los precios estén por debajo de su costo de producción”, admitió el ministro de Comercio, Richard Canán, en una entrevista por VTV.
La lista de rubros que han salido de la regulación en los últimos años, incluye leche larga duración completa y descremada, huevos, sardina fresca, pernil de cerdo, la chuleta ahumada de cerdo, caraotas, lentejas, arvejas, mortadela, la avena, la sal, harina de trigo, los cortes de carne para parrilla (solomo de cuerito y punta trasera), atún en lata, atún fresco y el jurel.
Se espera que otros como la leche de soya, las fórmulas lactantes y la sardina también salgan del control y aumenten entre 21% y 37%.


Agroindustria

Un mercado dominado
aún por el sector privado

El afán del Gobierno de intervenir en la producción de alimentos básicos, se ha evidenciado en la toma de empresas procesadoras de arroz, harina de maíz precocida, enlatadoras de productos del mar, pasteurizadoras, frigoríficos y ganaderías, frutícolas, torrefactoras de café, así como la creación de empresas de producción social en esta área. El Ejecutivo también cuenta con procesadoras de aceite y margarina como Diana.
Además de la red de comercialización con Pdval y Mercal que tienen alrededor de 30% del mercado de venta de productos básicos, el poder del Estado en el sector se incrementa con la negociación por adquirir los 6 hipermercados de Éxito, y el 80% del negocio de los 35 supermercados CADA y los 8 centros de distribución de la empresa Cativen del grupo francés Casino.
Con todo y eso, la producción de alimentos básicos sigue estando en su gran mayoría en la empresa privada.
En de harina de maíz precocida, las empresas privadas aportan 72,15% del total del mercado con 603.963 toneladas, mientras que el Gobierno con algunas fábricas incluyendo la intervenida del banquero Ricardo Fernández, maneja alrededor de 233.037 toneladas, de un sector que al año produjo un estimado de 837.000 toneladas.
En el caso del aceite, el Ejecutivo con las compras que hace CASA para Mercal y la empresa Diana, filial de Pdvsa, maneja 137.509 toneladas del producto, alrededor de 44,5% del mercado, mientras que los privados comercializan 172.172 toneladas de un total de 309.681 toneladas que se produjeron en 2009.
Igualmente el mercado de arroz, azúcar, leche, pasta, pollo, carne de res, salsa de tomate, margarina, enlatados y otros alimentos depende de la producción de industrias privadas que generan miles de empleos.
En el café con la expropiación de Fama de América y la negociación para adquirir el 80% de Café Madrid, se calcula que el Gobierno pueda llegar a manejar más de 70% del sector.

1 comentario:

dakar dijo...

El control de precios no sólo causa escaces, sino la quiebra de empresas. La solución inmediata para resolver el problema de los alimentos debe comenzar por la liberación de TODOS los precios, seguido por la venta de PDVAL y mercados Bicentenario. En conclusión LIBERIZAR totalmente el mercado de alimentos/agroindutria. Yo iría más allá hasta llegar a la eliminción de los ministerios de Agricultura y Tierras; y el de Alimentación.

Esa es mi propuesta