lunes, marzo 30, 2009

No alcanza el salario mínimo en Venezuela


MERCADOS Y CONSUMO El aumento anunciado no eleva el poder de compra de la población

Altos precios de los bienes consumen el incremento salarial

La canasta familiar que incluye alimentos, vivienda, educación y vestido tiene un costo mínimo de 1.836 bolívares fuertes

KATIUSKA HERNÁNDEZ
khernandez@el-nacional.com

Aun sin entrar en vigencia, el aumento de 10% del salario mínimo perdió el efecto deseado de elevar el poder de compra de la población. Pese a que el Gobierno alega que los 879,12 bolívares fuertes que comenzarán a devengar 2,63 millones de personas a partir del 1º de mayo próximo, es el salario más alto de Latinoamérica, el repunte de los precios de los bienes y servicios consumió el incremento.

La inflación en los últimos 12 meses es de 28,80% y el aumento del Gobierno para la emuneración mínima es de 20%, y en 2 partes, con lo cual el efecto del incremento es menor si se toma en cuenta que mensualmente se elevan los precios de alimentos, vivienda, transporte, seguros, servicios médicos, medicamentos, vestido y calzado, educación y otros compromisos. Algunos consumidores señalaron que el aumento que recibirán genera un efecto inflacionario, además del incremento de la tasa del impuesto al valor agregado de 9% a 12%. "El problema es que cuando suben los sueldos inmediatamente repunta el precio de la comida, la vivienda y casi todos los servicios, y por eso el salario termina por convertirse en sal y agua. Además, los consumidores pagamos más por todo, siempre suben el IVA y también la unidad tributaria", opinó Xiomara Joves.

Maru Díaz, jubilada del Instituto Venezolano del Seguro Social, dijo que aunque también recibirá el aumento del 10%, cuando va al mercado simplemente no le alcanza el dinero. "En la casa gastamos al mes más o menos 2.500 bolívares en alimentos para 8 personas, algunos somos jubilados y otros trabajan, pero es difícil completar para cubrir todos los gastos como los servicios públicos", agregó.


Menos poder de compra. Matías Riutort, representante del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello, explicó que si la inflación calculada entre mayo de 2008 y abril de 2009 llega a 30%, el nuevo salario, en términos reales, será de 676,24 bolívares fuertes.

"Esto quiere decir que en mayo de 2009 con el nuevo salario mínimo se podrá comprar sólo 85% de lo que se compraba en mayo de 2008. En otras palabras, todo aquel que reciba el sueldo básico experimentará una pérdida aproximada de 15% en su poder adquisitivo. El aumento de 10% sólo contribuye a que la pérdida no sea mayor", indicó.

Riutort acotó que si no se hubiera dado este aumento, con el salario mínimo una familia sólo compraría 77% de los bienes que adquiría en mayo de 2008, cuando el salario era de 799,23 bolívares fuertes. En este caso la pérdida de poder adquisitivo sería de 23%.

Otra de las razones por las cuales el salario no alcanza, es que el costo de la canasta de consumo supera con creces la remuneración mensual de los trabajadores medios.

El profesor de la UCAB señaló que para analizar cuánto gasta una familia en promedio al mes, se duplica el costo de la canasta del INE que en febrero fue de 918,02 (abarca los alimentos que necesita una familia promedio de 5 personas). De esta manera, agregó, una cesta mínima de consumo compuesta por los alimentos básicos, pago de vivienda, vestido y calzado y otros compromisos se calcula en 1.836 bolívares fuertes al mes. Si se supone un aumento de 2% mensual de los precios de los bienes y servicios en marzo, abril y mayo de este año, el valor de esa canasta podría llegar en mayo a 1.948 bolívares fuertes.

"Si esto fuera así, el nuevo salario de 879,12 bolívares fuertes alcanzará para comprar sólo 45% de la canasta familiar", indicó Riutort. Mientras que en mayo pasado esa misma cesta de productos costaba 1.484,56 bolívares fuertes y el salario mínimo era de 799,223 bolívares fuertes, un consumidor compraba, en ese período, 54% del monto de estos productos.

Otros organismos, como el Cenda, señalan que sólo por alimentos una familia debe gastar 1.595 bolívares fuertes al mes, al sumar los servicios básicos supera los 3.224 bolívares fuertes al mes.

viernes, marzo 27, 2009

Pesca de arrastre eliminada





AMBIENTE ONU podría restringir la pesca de arrastre

Está en juego
el lecho marino



Mientras que algunos apoyan la
prohibición de esta forma de pesca, para
otros debió limitarse mediante reducción
de embarcaciones y de zonas marinas


KATIUSKA HERNANDEZ
khernandez@el-nacional.com

El 14 de marzo de este año, Venezuela fue declarada nación libre de la pesca de arrastre industrial, y comenzó una fase de eliminación progresiva de este tipo de captura en su forma
artesanal.
La decisión del Gobierno, expresada desde hace un año en la Ley de Pesca y Acuicultura, desató distintas posiciones a favor y en contra. Los industriales rechazaron la medida por considerar que afecta a más de 25.000 personas que de manera directa e indirecta. Mientras, el Ejecutivo alegó que la prohibición era una deuda pendiente con el medio ambiente.
Quienes defienden la eliminación de esta actividad no niegan su beneplácito por la medida. Alfredo Gómez, coordinador del Departamento de Investigaciones Marinas de la Fundación Museo del Mar, en el estado Nueva Esparta, es uno de los 3.000 científicos que a escala mundial firmaron en 2002 a favor de prohibir este tipo de pesca. Sostiene que la Organización de las Naciones Unidas podría aprobar en el futuro inmediato un pronunciamiento en contra de esta
práctica pesquera debido a que representa una verdadera amenaza para la biodiversidad marina. Se calcula que si no se controla la pesca industrial y la rastropesca, en 50 años no habrá especies marinas para comer.
“La pesca de fondo está limitada en el Pacífico sur, y algunos países han tomado medidas para restringirla; la realidad es que la pesca de arrastre es devastadora. Con su eliminación se podrá, sin duda, renovar el fondo marino”. Señaló que en el caso de Venezuela la realidad es que el aporte de la actividad industrial de arrastre a la producción pesquera es de sólo 6%, mientras que la captura artesanal tiene el mayor peso sobre el abastecimiento de especies.
Gómez aboga por que se realicen más estudios para determinar no sólo el daño de la pesca de arrastre, sino para descubrir por qué se han alejado de las costas del país especies como las sardinas. Aunque no existe una relación entre la desaparición de la sardina y la pesca de arrastre, Gómez hace un llamado al Gobierno y al sector privado para que apoyen la investigación en este sentido.
Un estudio realizado por Luis Marcado y Ana Cabello, especialistas del antiguo Fondo Nacional de Investigaciones Agropecuarias, ahora INIA, reveló que más de 66% de lo que se captura en arrastre corresponde al descarte o basura marina. Alrededor de 122 especies se desechan con esta práctica. En Venezuela, la basura camaronera se calculaba en 120 millones de kilogramos al año. Si se toma en cuenta que estos barcos realizaban 4 caladas en 3 horas, a una velocidad de 4,6 kilómetros por hora, se calcula que en una noche abarcaban 55,2 kilómetros, y que con una boca de red de 30 metros afectaban 167 hectáreas.
Al calcular el impacto ambiental anual de esta actividad se advierte que el barrido de estas redes sobre 1,67 kilómetros cuadrados, multiplicada por 200 días de labor y por 300 rastras efectuadas, da como resultado la devastación de 100.200 kilómetros cuadrados al año. El profesor Gómez indicó que una alternativa para la pesca de camarón es el desarrollo de áreas de cultivo. Señaló que para obtener aproximadamente 10.000 toneladas de este crustáceo que se pescaba mediante el arrastre, se requiere la creación de 50 granjas para el cultivo, con una extensión de 40 hectáreas cada una, eso permitiría garantizar el abastecimiento.

Limitarse, no eliminarse. Carlos Giménez, ex director del antiguo Servicio Autónomo de los Recursos Pesqueros, sostiene que la pesca de arrastre en Venezuela no debió eliminarse sino limitarse mediante la reducción de las embarcaciones y el establecimiento de zonas de pesca. Explicó que las embarcaciones ya habían adoptado innovaciones tecnológicas para minimizar el impacto de la pesca de fondo. “Venezuela estaba entre los 12 países que desarrollaban un programa cooperativo con la FAO para introducir esos mecanismos que permitirían que los descartes fuesen menores”, dijo. Aclaró que la pesca de arrastre se ejercía en Venezuela en fondos marinos que se renuevan con facilidad y no en zonas de arrecifes coralinos. “El problema
de la pesca de arrastre se presenta cuando se practica a mucha profundidad, pero ese tipo de pesca no se ejerce en Venezuela. En el país llega a 30 brazas de profundidad. A mi juicio, no ha debido eliminarse la pesca de arrastre, pero sí limitarse a determinadas zonas y reducir el número de barcos, además de establecer vedas y fomentar el uso de dispositivos tecnológicos para reducir el descarte”, agregó. Carlos Giménez advirtió que se tiene que tener cuidado con el desarrollo del cultivo de camarón para hacer caso a las recomendaciones del Código Internacional
de Conducta para la Pesca Responsable, dado que estas prácticas pueden ocasionar perjuicios ambientales.
Tanto los detractores de la pesca de arrastre como los que apoyan su limitación pero no su eliminación, coinciden en que la sobreexplotación pesquera causa daños importantes en la biodiversidad marina.

miércoles, diciembre 31, 2008

Sólo 2.500 dólares para gastar en el exterior


Se concretó la medida de reducción del cupo de dólares para usar las tarjetas de créditos al exterior. Ahora los venezolanos dispondrán de 2.500 dólares anuales para gastar, de 400 dólares para compras por internet, y podrán retirar hasta un máximo mensual de 250 dólares por cajeros automáticos en el exterior. El cupo de dólares en efectivo quedó en 500 dólares anuales o el equivalente en euros. La providencia de Cadivi esta en: http://www.cadivi.gob.ve/normativa/pdf/provid_093.pdf


En exclusiva el diario El Nacional publicó la medida antes que saliera en la página web de Cadivi.



EL NACIONAL - Miércoles 31 de Diciembre de 2008
Empresas y Negocios/8

Empresas y Negocios

DIVISAS Prohíben las operaciones en las zonas fronterizas


Cupo anual para viajes en el exterior bajó a $ 2.500

Representantes de Cadivi se reunieron con los tesoreros de los bancos para anunciar la medida


A partir del próximo primero de enero comienza la política de austeridad. El gobierno del presidente Hugo Chávez decidió que la asignación anual para compras y consumos en el exterior con tarjetas de crédito pase de 5.000 a 2.500 dólares. De esta manera se devela el anuncio realizado en días pasados por el ministro de Economía y Finanzas, Alí Rodríguez Araque, de la posibilidad de un recorte en el cupo anual en divisas ante la caída de los ingresos petroleros que se prevén en 2009.

En esa oportunidad indicó que la medida se hace necesaria ante las "circunstancias" que rodean la situación económica mundial que afectará el mercado petrolero. "Ante una caída de los ingresos, se ahorra", dijo.


En la última Gaceta Oficial del año se publicará una resolución con la medida adoptada, la cual contempla la reducción del retiro de efectivo a través de cajeros automáticos de 400 a 250 dólares mensuales, así como de los 500 dólares o 400 euros anuales del efectivo para viajeros, que anteriormente era de 600 dólares y 500 euros. El cupo para compras por Internet permanecerá en 400 dólares.

Representantes de la Comisión de Administración de Divisas, entre ellos Luis Beltrán González, consultor jurídico, y Yajaira Castillo, gerente de Operaciones, se reunieron en la tarde de ayer con los tesoreros de las distintas instituciones bancarias del país para anunciar los alcances de la medida. Por cierto, Cadivi informó que debido a trabajos de mantenimiento en el sistema la atención personalizada y telefónica concluirá al mediodía de hoy.

La resolución contempla la prohibición de operaciones con la tarjeta de crédito en las regiones cercanas a la frontera con Venezuela, entre ellas, la ciudad de Cúcuta, en donde en las últimas semanas se incrementó la presencia de venezolanos que esperaban usar lo último que le quedaba de su cupo en dólares. Igualmente se tomó la decisión de que Cadivi no autorizará la asignación anual en divisas a aquellas tarjetas de crédito que no tengan como mínimo seis meses de expedida por una institución bancaria. Es decir, que aquel cliente al que se le haya entregado su tarjeta en el mes de diciembre de este año tendrá que esperar hasta junio próximo para iniciar los trámites. El uso del cupo en divisas ha registrado algunas modificaciones.

El pasado primero de enero redujo la asignación para las compras a través de Internet de 3.000 a 400 dólares anuales y se prohibió el uso de las tarjetas prepagadas para viajar al exterior. Las razones ofrecidas por la Comisión para tomar esta decisión fue la serie de irregularidades cometidas por los tarjetahabientes, como la supuesta venta de los cupos. Las razones para reducir el cupo para los viajes y compras en el exterior son económicas. "Estamos tomando una serie de medidas a fin de cuidar al máximo posible la liquidez en dólares dada la situación que ya todos conocemos", dijo Rodríguez Araque al anunciar la medida que para muchos venezolanos hará que las uvas de esta noche sean verdes.

miércoles, octubre 01, 2008

Aumenta la cantidad de productos que no se consiguen en los supermercados



El Nacional 01 de octubre de 2008

Mercados y Consumo

INFORME Alimentos, bebidas y productos del hogar son los más afectados

En los anaqueles de supermercados falta casi la mitad de los productos

El estudio realizado por GS1 revela que los consumidores ya no son fieles a las marcas

La falta de productos en los anaqueles de los supermercados, hipermercados farmacias y otros comercios de autoservicio es de 48,1%, según el cuarto estudio de Productos Faltantes, efectuado por la empresa de consultoría GS1 que mide la efectividad en la distribución y colocación de los artículos en los puntos de venta.

Venezuela, comparada con otros países latinoamericanos, posee un alto índice de ausencia de productos, el promedio de la región es de 22% y en algunos casos por debajo de 7% como algunas naciones andinas.

Ricardo Rizzi, gerente comercial de GS1 Venezuela, aclara que este informe no se refiere directamente a escasez o desabastecimiento, aunque los problemas de importación, falta de divisas, permisos y otros que inciden en la elaboración de productos de consumo masivo, terminan afectando los inventarios de los comercios. "Cuando las empresas tienen problemas de abastecimiento, por ejemplo, que no consiguen empaques o tienen bajo inventario de materia prima para producir, se ve afectado el suministro a las cadenas de autoservicio e indudablemente se reducirá la disponibilidad del producto al consumidor", apunta Rizzi.

Igualmente señala que la demanda que supera con creces la oferta de los productos es otro indicador que incide en la disponibilidad de mercancía en los pisos de venta."El índice de faltantes se mide por los productos que han sido elaborados o están en proceso de fabricación, pero que por alguna razón, bien sea problemas de despacho o ineficiencia de la cadena de suministros, no llegan a exhibirse en los estantes de los comercios y por ende no están disponibles para que el consumidor los adquiera".

Por categorías, los alimentos son los que mayor porcentaje de ausencia tienen en los comercios con 53,1%. Seguido de bebidas con 51,8%, mantenimiento del hogar 51,8%, cuidado personal 46%, y consumo impulsivo (galletas, dulces, pasapalos entre otros) con 38,2%. En Valencia, Maracay, y Caracas se reporta el más alto índice de faltantes de productos en los autoservicios.

Rizzi advierte que la ausencia de artículos genera problemas de comercialización para proveedores y detallistas, que se refleja en menos ventas. Además, causa la insatisfacción de los consumidores que deciden cambiar de marca, dejar de comprar o desplazarse a otros establecimientos hasta que encuentran el producto de su preferencia.

Incluso ante la falta de productos, los consumidores sienten la sensación de escasez, pese a que en realidad estos artículos se encuentren en la trastienda de los autoservicios."El consumidor ha dejado de ser fiel a una marca y está más preocupado por encontrar los productos que por las comodidades que ofrece un establecimiento sin importar la ubicación. Lo que busca es el abastecimiento", explica Rizzi.

¿De quién es la culpa?La responsabilidad de que un producto no esté en el anaquel es compartida por proveedores y detallistas. En el caso de los primeros se ven afectados por problemas para producir.Mientras que en la tienda lo más común es el problema de reposición de la mercancía que debe ser trasladada por el pasillero desde el almacén que está en el mismo piso de venta o también llamado trastienda, hasta el estante.

Los promotores de los proveedores también tienen una cuota alta de responsabilidad al no exhibir los productos de forma inmediata para que los consumidores la adquieran."En muchos comercios de autoservicio no hay un control del inventario y cuando se dan cuenta de que no está el producto, la reposición no se hace inmediatamente".

La mercancía mal ubicada es otra razón para que los consumidores no encuentren los productos.También afecta los productos en mal estado y que los encargados de la tienda no ordenen a tiempo los pedidos para garantizar un inventario que se adapte al consumo. Curiosamente el estudio reseña un alto índice de faltantes entre viernes y domingo, cuando debería garantizarse un mayor suministro por el aumento de las visitas de los consumidores a los autoservicios.

En la mayoría de los casos, los productos que han pasado por distintos procesos a la hora de ser despachados se quedan en los últimos 60 metros que separan las fábricas de las cadenas de venta. Rizzi sostiene que la falta de productos debe ser vista como una oportunidad para que la cadena de suministro aplique medidas que le permitan ser más eficiente para garantizar el abastecimiento."48,1% de faltantes de productos representa un potencial de mercado de 610 millones de dólares que se puede aprovechar si se garantiza un mejor abastecimiento", señala.

Entre las medidas que se aplican para reducir los faltantes con un mínimo de 8%, está sacar los productos de la trastienda hasta el anaquel de manera inmediata. "No hace falta cambiar de sistema o contratar más personal, simplemente estar pendiente para sacar los productos y ponerlos en exhibición". Otra de las formas para reducir la ausencia de productos es la verificación del inventario de acuerdo con el ciclo de compra de los consumidores, mejorar la distribución y el uso del espacio en los anaqueles y realizar una promoción efectiva de los productos.

lunes, septiembre 29, 2008

Plan alimentario se sustenta en importaciones

EL NACIONAL - Domingo 28 de Septiembre de 2008

Mercados y Consumo

BALANCE Advierten que la falta de productos en los anaqueles no se ha resuelto

Plan de seguridad alimentaria se sustenta en importaciones

Las compras externas de los sectores público y privado pueden superar los 6 millardos de dólares
KATIUSKA HERNÁNDEZ

El plan de seguridad alimentaria implantado por el Gobierno para lograr que Venezuela sea un país autoabastecido, hasta ahora se ha sustentado en las importaciones de productos de primera necesidad y en parte de la producción nacional de cereales y hortalizas, dos de los sectores en los que existe abastecimiento.

Para el cierre de 2007, las cifras mostradas en los indicadores de los 9 años de revolución bolivariana reflejan que la producción de rubros vegetales subió de 15,77 millones de toneladas en 1998 a 19,57 millones. El ministro de Agricultura, Elías Jaua, ha declarado que la meta del Gobierno es alcanzar una producción anual de 22 millones de toneladas para atender el consumo.
Los resultados mostrados por el Ejecutivo con el crecimiento de las hectáreas sembradas de arroz, maíz, café y los recientes planes para impulsar el cultivo de caraotas y girasol son un avance. Pero aún el país es deficitario en leche, carne, azúcar y algunas oleaginosas. En el caso de la carne de res la producción nacional no logra atender el consumo que pasó de 15 kilos a 20,5 kilos por persona al año.Hay otros rubros que por las condiciones climáticas no se podrán producir en el país, como el trigo, que seguirá siendo uno de los principales cereales de importación.

En los últimos meses el afán del Gobierno para resolver la escasez de alimentos en los supermercados, mercados municipales y en las bodegas de Mercal ha impulsado las compras externas de privados y del sector público.

Entre enero y septiembre la liquidación de divisas solicitadas a través de Cadivi y entregadas por el Banco Central de Venezuela para el sector de alimentos llega a 3,32 millardos de dólares. Pero esos números no incluyen las compras que hace mensualmente el Gobierno a través de la Corporación de Abastecimiento y Servicios Agrícolas, para Mercal; ni la facturación externa para surtir las bodegas de Pdval.

Juan Socías, presidente del Grupo Soluciones Consultores, dijo que al cierre del año las importaciones totales, sumando compras públicas y privadas, pueden sobrepasar los 6 millardos de dólares, lo que significará un incremento de 3,44% con respeto a los 5,84 millardos de dólares que se gastaron en 2007."Aún falta el gran flujo de mercancía que siempre llega entre octubre y noviembre para atender la alta demanda de Navidad y allí se pueden disparar las compras foráneas", agregó.

El presidente de Conindustria, Eduardo Gómez Sigala, advirtió que el problema del suministro no se ha resuelto."Hay una sensación de abastecimiento, pero es por la cantidad de importaciones que se han realizado, no por el aumento de la producción de alimentos procesados". Señaló que las empresas del sector de alimentos aún tienen una capacida ociosa que no se ha podido reactivar por la falta de estímulos como mejores precios y garantía de suministro de materia prima.

A largo plazo. El presidente de Fedeagro, Gustavo Moreno, reconoce el esfuerzo que se ha hecho en financiamiento y otras medidas para recuperar el sector agrícola; pero cree que hace falta un plan a largo plazo que estimule un incremento en aquellos rubros que, aunque se importan, se pueden desarrollar en el país, como soya, girasol, caraotas y otros. Insiste en que se elimine la política de control de precios que representa "una camisa de fuerza para los agricultores".

El profesor del IESA, Carlos Machado Allison, aclaró que ninguna nación en el mundo produce todo lo que consume."Es normal que los países tengan una balanza comercial de importaciones y exportaciones. Lo que debe hacerse en Venezuela es desarrollar aquellos rubros en los que somos competitivos y crear un plan de exportaciones", propuso.Actualmente el país vende al exterior algunas frutas tropicales, café molido de la empresa socialista Café Venezuela y cacao.

© 2008 CA Editora El Nacional. Todos Los Derechos Reservados


miércoles, septiembre 24, 2008

Con el control los precios suben más



Todo más caro con la regulación


En la era de los controles gubernamentales, los alimentos suben de precio más rápido que durante la época en que la economía funcionaba libremente


KATIUSKA HERNÁNDEZ

khernandez@el-nacional.com

La política del Gobierno de frenar la inflación por medio de los controles de cambio y de precios ha demostrado ser un fracaso. Después de 5 años y medio de aplicación de estas medidas, el resultado está a la vista: precios que suben a tasas cada vez más rápidas y constantes episodios de escasez en los comercios.

El Gobierno ha tenido que aplicar medidas de emergencia para evitar que la falta de productos sea permanente y ha recurrido a importaciones masivas de alimentos para abastecer los anaqueles de supermercados y comercios oficiales como Mercal y Pdval.
Aunque en este momento la escasez de productos en los supermercados ha descendido de 33% a 9%, según cifras de Datanálisis, no deja de preocupar el alto índice de inflación que destruye el poder adquisitivo de la población. En períodos en que la economía no estuvo sometida a regulaciones como el congelamiento de precios, la inflación no registró una aceleración tan acentuada como ahora.

El economista y profesor de la UCV Jesús Casique señala que entre 1999 y febrero de 2003, cuando no existían ni el control de cambio ni la regulación de precios, la inflación acumulada fue de 117%. En cambio, entre marzo de 2003 y agosto de 2008 -período de vigencia de los controles-, el índice de precios al consumidor suma un alza de 178%. La inflación acumulada en los 9 años y 8 meses del gobierno de Hugo Chávez llega a 498%.

En el caso de los alimentos, desde enero de 1999 hasta febrero de 2003 el índice de precios al consumidor fue de 88,8%. Pero después de imponerse el régimen de control, la inflación en este segmento fue mayor. Entre marzo de 2003 y agosto de este año la inflación en alimentos y bebidas no alcohólicas se aceleró 272,8%. "Esto significa que los alimentos, bajo el control de precios, aumentaron 3,07 veces", agrega Casique.



Alza explosiva Para el cierre de agosto, el Banco Central de Venezuela reportó que la inflación de alimentos y bebidas no alcohólicas durante los últimos 12 meses llegó a 50,7%. "Los controles han sido un fracaso en la economía. Esto se debe a una razón elemental, y es que el control de precios se convirtió en un congelamiento. No hay una política planificada de revisión constante de los costos de producción ni de los precios finales", sostiene el economista. La rectificación en algunos rubros se tomó sólo después de comprobar los costos que para el Gobierno ha significado la situación de escasez.


"Hay que flexibilizar los controles de precios y de cambio, la agroindustria ha tenido problemas con la liquidación de divisas para importar bienes e insumos".

Casique agrega que la política de aprobación de divisas tampoco ha sido efectiva. "Algunas empresas no han recibido los dólares que necesitan y luego, aunque Cadivi autoriza, el BCV no liquida todas las divisas que se requieren". El reporte de Cadivi entre enero y el 12 de septiembre indica que el organismo aprobó 3,24 millardos de dólares para la importación de alimentos, mientras que el BCV liquidó 3,23 millardos de dólares.

Para el total de los sectores, las autorizaciones del organismo cambiario llegan a 18,9 millardos de dólares, y lo entregado por el BCV suma 17,8 millardos de dólares. Esta diferencia, según Casique es un ejemplo de que no se está entregando la totalidad de las divisas autorizadas.

Cambio de estrategia Voceros del Gobierno no se atreven a reconocer públicamente el fracaso del control de precios. Constantemente los ministros de Alimentación y Agricultura, Félix Osorio y Elías Jaua, respectivamente, defienden esta política y advierten que se seguirá aplicando durante mucho tiempo.

Pero en los últimos meses el Ejecutivo ha tenido que aceptar que no puede mantener anclados indefinidamente los precios de los productos alimenticios.

La presión por el aumento de la materia prima agrícola y de productos terminados en el mercado internacional, además del costo político que supone para la popularidad del Gobierno la escasez en los supermercados y bodegas, han obligado a aumentar los precios de los artículos de la canasta sujeta a regulación.

En un año se han autorizado incrementos de precios de varios alimentos en más de 30 oportunidades, además se decidió excluir del control algunos artículos, como la harina de trigo, leche de larga duración, huevos, chuletas y pernil de cerdo, atún al natural y enlatado, mortadela, avena y sal.

Otra de las medidas aplicadas ha sido crear mecanismos para agilizar la entrega de dólares para alimentos por el sistema de pago a la vista. En este mecanismo participan por ahora importadores de trigo, oleaginosas, lácteos, carne de res y el sector avícola incluyendo la elaboración de alimentos balanceados.

También se decidió exonerar de impuestos las importaciones de alimentos, así como de la obligación de presentar ante Cadivi los certificados de no producción o de producción insuficiente. Igualmente se libró a estas empresas de solicitar las solvencias de los distintos organismos públicos como el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales, el Inces y la constancia de estar al día con el aporte al Régimen Prestacional de Vivienda y Hábitat.

Mejora el abastecimiento La revisión en el último año de casi todos los productos que integran la lista de alimentos regulados impactó el índice de precios al consumidor, según se refleja en los reportes mensuales del Banco Central de Venezuela referidos a la inflación.

Pero en la práctica, antes de anunciarse estos aumentos ya los venezolanos estaban pagando altos precios por los productos. Bien sea en ventas informales o en bodegas y en algunos mercados, los precios de la leche, la carne de res, el pollo, las caraotas, el arroz, azúcar y las pastas superaban el monto regulado.

La revisión de precios, sin embargo, ha permitido que se equilibre el abastecimiento. Incluso hay productos que se venden ahora por debajo del precio regulado, como el pollo.

El aumento de la producción nacional ha permitido que los detallistas ofrezcan precios más bajos al consumidor. En el caso de la leche, las facilidades para importar, aunada a unos mejores precios, permitieron que se recuperara la oferta de este producto en los establecimientos.

"No hay producto más caro que el que no se consigue", expresó Luis Vicente León, director de Datanálisis, al indicar el costo que tuvo para el consumidor no encontrar los alimentos, principalmente el año pasado y hasta febrero de 2008 cuando el índice de escasez sobrepasó el 30%. El tiempo que invirtieron los venezolanos en buscar los alimentos, según Datanálisis, fue de 8 horas al mes, lo que significó un día laborable. Además, las compras ya no se hacían en un solo establecimiento. Fue característico, y en algunos casos lo sigue siendo, que el consumidor recorriera entre 3 y 4 establecimientos para encontrar el producto que necesitaba.

El ministro de Finanzas, Alí Rodríguez Araque, anunció a principios de septiembre que se había estructurado una comisión interdisciplinaria integrada por funcionarios del Banco Central de Venezuela, el Instituto Nacional de Estadística y los ministerios del área económica incluyendo el Indepabis, para analizar los porqué de la inflación en el país.

El funcionario indicó que en los últimos tres meses se registró una leve desaceleración de los precios de los bienes y servicios. "Hemos venido haciendo un esfuerzo consistente para desacelerar el incremento intermensual de la inflación, y le tenemos la buena noticia que cerramos otro mes (agosto) con un proceso de desaceleración. En agosto fue de 1,8%, en julio de 1,9% y en junio de 2,4%;como se ve, los incrementos intermensuales van descendiendo lenta pero sostenidamente", señaló.

Rodríguez Araque atribuyó esa desaceleración a la decisión de excluir de la regulación algunos rubros. Mientras que el alza en la inflación en términos generales se la atribuye al encarecimiento de los alimentos, del transporte y de algunos servicios como restaurantes y hoteles.

"En el caso del impacto de la inflación en el área de alimentos, estamos atacando el problema tratando de elevar la producción nacional para mantener el abastecimiento en el país", agregó. Para el Gobierno, el índice de escasez de alimentos se ubica en menos de 10% y el de ausencia de productos en los anaqueles se ubica en 20,7%. Pese al esfuerzo de promover la producción nacional, se mantiene la dependencia de las importaciones.

Analistas indican que los precios internacionales seguirán estando altos y que esa inflación se trasladará a Venezuela. "Estamos importando la inflación de otros países mientras no se hace nada para elevar la producción nacional", indica Luis Vicente León.

El Gobierno sostiene que las compras en el exterior deben mantenerse por ahora. Según el Ministerio de Alimentación, las importaciones de productos de la cesta alimentaria se dispararon 17% en el primer semestre, al pasar de 2.617.000 toneladas a 3.064.000 toneladas. Un porcentaje importante de esas toneladas de productos fue comprado por el propio Ejecutivo para abastecer las redes de bodega de Mercal y Pdval. En estos comercios la proporción de producto importado y nacional es de 60% y 40% en promedio.

Indicador

Lo que ha subido

En un año el Gobierno incrementó los precios de los alimentos en 30 oportunidades. En octubre de 2007 el aceite subió 24,3%, luego de 3 años sin variación. El pan también experimentó un alza de 20% ese mes y las pastas subieron 58%. Pero el incremento de la materia prima como el trigo, que se cotiza entre 700 y 1.000 dólares la tonelada en el mercado internacional, así como el aceite crudo de maíz, que ha superado los 1.200 dólares la tonelada, hizo que en agosto el Ejecutivo volviera a autorizar un nuevo aumento de estos alimentos, entre 23% y 72% en promedio. En 10 meses, el azúcar ha subido 49%; la leche cruda, 36,3%; la pasteurizada y en polvo entre 30% y 37,8%; la harina de maíz, 47,85%; el maíz, el sorgo y el arroz al productor entre 30% y 44%; los quesos, 40,6%; las caraotas, 48,2%; la carne de res, 50,17%; la mayonesa, 51,51%; la margarina, 36,1%; la salsa de tomate, 110%, y la chuleta de cerdo y las costillas entre 0,1% y 2,94%. Epígrafes "En un año se han autorizado incrementos de precios de varios alimentos en más de 30 oportunidades" "La revisión de precios, sin embargo, ha permitido que se equilibre el abastecimiento" Las cifras 20,7% es el índice de ausencia de productos en los comercios, según el reporte de agosto del BCV 9% es el índice de escasez de Datanálisis para la primera quincena de septiembre

Los alimentos son más caros en Venezuela que en otros países Latinoamericanos



EL NACIONAL - Miércoles 24 de Septiembre de 2008


Mercados y Consumo


INFORME La crisis de los altos precios afecta a varias naciones del continente

Los alimentos en el país están entre los más caros de la región
Pese al incremento salarial, la inflación carcome el poder de compra de la población

KATIUSKA HERNÁNDEZ

El alza de los precios de los alimentos afecta a todos los países Latinoamericanos. La primera reacción de varias naciones ha sido revisar la política de comercio de alimentos para impedir que algunos rubros estratégicos se exporten en momentos en que la demanda interna puede estar sometida a problemas de escasez.


La crisis mundial de alimentos causada en parte por el incremento de los precios del combustible, encarecimiento de los fletes de transporte, aumento del consumo internacional en países desarrollados, el uso de cereales, como el maíz para la fabricación de etanol, y algunos factores climáticos, han encarecido los precios de los principales productos de primera necesidad.


La inflación es uno de los grandes problemas que tienen los países de la región. Venezuela es la nación con mayor índice de precios de los bienes y servicios al consumidor, pese a tener una política de control desde marzo de 2003.


El ministro de Alimentación, Félix Osorio, ha admitido que la inflación mundial afecta por igual al mercado venezolano. Pero sostiene que hay países de la región donde los precios son más caros que en Venezuela.Sin embargo, a través de un sondeo efectuado con el apoyo del Grupo de Diarios América, se constató que aunque la inflación incide en todos los países de la región, en Venezuela los precios de los productos básicos siguen estando por encima de la media.


La inflación entre enero y agosto en el país se coloca en 19,4%, mientras que en Ecuador es de 7,94%, seguido de Uruguay con 6,98 y Colombia con 6,74%.Productos como el pollo, la leche, la carne de res, el azúcar, los huevos, y en verduras y hortalizas el tomate y la cebolla, así como la papa son más caros en Venezuela que en otros países.


A pesar de tener el salario mínimo más alto de Latinoamérica con 372 dólares mensuales (799,23 bolívares fuertes), el índice de inflación hace que la población venezolana que depende de ese ingreso, no pueda costear por completo la canasta alimentaria, que en promedio en Venezuela, según el Instituto Nacional de Estadística, cuesta 781,78 bolívares fuertes (312,71 dólares) al mes. Si una familia depende sólo de un salario mínimo se le hará difícil cubrir los alimentos.


Un estudio realizado por Matías Riutort, profesor del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bellos, indica que en Venezuela casi 90% del salario mínimo se va en cubrir el valor de la canasta de alimentos. Por tanto, advierte que no es cierto que Venezuela tenga el mejor salario mínimo de América Latina, aun cuando es el más elevado en términos de dólares.


Explica que Argentina y Chile han tenido durante los últimos tres años los mejores salarios mínimos de la región. Actualmente en Argentina –agrega–, con tan sólo la mitad del salario mínimo se puede cubrir el valor de la canasta de alimentos, en la segunda posición se encuentra Chile, país donde se pueden comprar los productos básicos con 65% del salario. Mientras que en Colombia se puede utilizar casi la totalidad del salario en la compra de alimentos, y en otros países, como Brasil, Bolivia, Uruguay y México, ni siquiera alcanza para cubrir el gasto de productos esenciales.




Panorama regional. La empresa Nielsen señala en un estudio presentado en el Tercer Congreso Panamericano de la Asociación Latinoamericana de Supermercados, realizado en Guatemala este mes, que los consumidores de todos los países de la región, están preocupados por el alza de los precios de los alimentos.


La tendencia de los compradores en Latinoamérica apunta a racionar el consumo, migrar hacia marcas más económicas y la búsqueda de alternativas que le permitan ahorrar."El consumidor se ve obligado a evaluar cómo distribuye su gasto de alimentos, ante los gastos fijos que ha adquirido como pago de vivienda, gastos de transporte, combustible, servicios entre otros", refiere el reporte.En la mayoría de los países los alimentos absorben la mayor proporción del gasto como consecuencia de los incrementos de precios.


"El consumidor latinoamericano tiene bajos recursos y además está endeudado", indica el informe de Nielsen.En momentos de alza de precios, señala que el consumidor trata de rendir su presupuesto racionando de productos no necesarios. Igualmente se indica que las categorías de alimentos básicos, como leche en polvo, arroz, café, carnes frías, embutidos, leche y queso que forman la canasta de productos de Nielsen, son las que más se han incrementado.


Agrega que en el caso venezolano, a pesar de los controles gubernamentales, los precios en los productos regulados han registrado aumentos.

© 2008 CA Editora El Nacional. Todos Los Derechos Reservados

martes, septiembre 23, 2008

Se reduce la oferta de marcas de alimentos en el mercado




TENDENCIA BCV reconoce falta de 20,7% de los productos en los comercios


Consumidores se quejan por desaparición de algunas marcas


En los supermercados no se consigue ni variedad ni presentaciones y tampoco hay ofertas

KATIUSKA HERNÁNDEZ

JOHANA BOZO

Las opciones de compra de alimentos en el país se ha limitado a unos pocos productos. La cantidad de artículos que se ofrecen en los supermercados se ha reducido considerablemente, en gran parte por la regulación de precios y por las limitaciones que han tenido las empresas para lanzar nuevos productos.

En Venezuela, donde la marca tiene un peso importante a la hora de elegir un artículo, la escasa oferta de alimentos ha afectado esa tendencia. Las marcas tradicionales de aceite, margarina, mayonesa, salsa de tomate, arroz y pastas tienen problemas de inventario. Cuando se consigue una presentación y una marca específica, ha desaparecido otra. "Es un abastecimiento irregular. Los consumidores se sienten frustrados porque ya no pueden comprar los productos de su preferencia en tamaño, calidad, ingredientes y variedad", señala Luis Vicente León, director de Danatálisis.

El hábito de consumo de la población se ha tenido que adaptar a la poca variedad y a la escasa oferta de precios. "Las marcas obviamente han perdido terreno para el consumidor que ha tenido que aceptar y comprar lo que consigue en el anaquel. Han sido superadas por el abastecimiento. El consumidor compra lo que consigue en el supermercado pero lo hace con insatisfacción. Claro, eso es mejor que no tener nada", explica León.

Considera que el indicador es alarmante si se toma en cuenta que una economía como la venezolana, que registra crecimiento por más de 18 trimestres seguidos, debería caracterizarse por la abundancia y no por la escasez. El informe de Datanálisis, que mide el abastecimiento en 60 supermercados del área metropolitana de Caracas, refleja que al cierre del 9 de septiembre la escasez de alimentos con precios regulados es de 9%, un indicador bajo si se compara con 29% de ausencia que había en febrero de este año. "No se puede negar que se ha hecho un esfuerzo para llenar los anaqueles, pero a punta de importaciones", agrega.

En 26,7% de los comercios visitados por los encuestadores de Datanálisis no había leche en polvo en sobre, 23,3% tenía problemas con el inventario de azúcar, 20% con las caraotas, 16,1% con carne de res, 13,5% reportó falta de queso blanco duro y 13,3% no tenía arroz regulado.

En contraste, el Banco Central de Venezuela reportó que al cierre de agosto el indicador de ausencia de productos en los comercios se situó en 20,7%, también bajo en comparación con 38,8% registrado en febrero.


Para el ente emisor hay mayor diversidad de artículos, con la incorporación de nuevas marcas y presentaciones de productos en el mercado. La mayoría de los nuevos lanzamientos están relacionados directamente con alimentos que al elaborarse con ingredientes especiales, bien sea aditivos para dieta y otros, salen inmediatamente de la regulación de precios y las empresas pueden obtener un margen de ganancia superior. Además, el indicador de diversidad del BCV de 149,7%, sigue estando por debajo del registrado en octubre de 2005 cuando estaba en 223,2%. Hay o no hay.


La disponibilidad de alimentos en los supermercados está relacionada directamente con el comportamiento de los precios. Una vez que el Gobierno decide aumentar los precios y liberar algunos productos se percibe, casi de forma inmediata, la existencia de estos artículos en los establecimientos.


"El problema no ha sido resuelto del todo, sólo se ha maquillado. Se ha reconocido el aumento de precios y también ha ayudado la exclusión de algunos productos del control, pero no se ha incrementado considerablemente la oferta de alimentos elaborados en el país; sólo las importaciones", puntualizó León.

Los consumidores, además de verse afectados por la poca variedad y escasez de marcas, no consiguen bajos precios en los supermercados. Debido a que el Instituto para la Defensa de las Personas en el Acceso a los Bienes y Servicios ha ordenado revisar con sumo cuidado las promociones y las ofertas de los supermercados antes de aprobarlas, los consumidores no pueden disfrutar desde hace varias semanas del tradicional 2x1 o de rebajas de hasta 50%, como pasaba anteriormente.


La situación se mantendrá hasta que se normalice la aprobación de las promociones. Desaparecidos. Los consumidores se quejan de la poca variedad y ausencia de marcas.

Con rostros insatisfechos y frases irónicas responden a las preguntas de forma rápida y concisa: "Oye, ¿y eso de verdad existe? Yo no me acuerdo. ¿Tú lo conoces?". Se refieren a marcas diversas, entre ellas, las de leche, que al parecer son las que más faltan: La Campiña, Camprolac, Indulac y Karla. También son las que más recuerdan los consultados.

La lista sigue con el aceite. Coposa, Diana y Mazeite, algunas de las más solicitadas, tienen meses y hasta años que desaparecieron de los anaqueles. La escasez de marcas y presentaciones es una realidad, dicen los consumidores, quienes buscan alternativas para satisfacer sus necesidades, aunque no es sencillo para todos.


Gloria Tirso, por ejemplo, dice que sólo compran otras marcas distintas a sus favoritas cuando se trata de artículos de primera necesidad. "Las marcas de toda la vida han desaparecido como por arte de magia. Yo compraba leche Camprolac y más nunca la encontré. Lamentablemente tuve que cambiarla, no me quedó opción pues mis hijos aún consumen este producto", indicó Carolina Linares. La mantequilla Nelly, la harina Mimesa y el arroz Primor también salieron de los anaqueles desde hace ya algún tiempo. Según los encargados de los comercios a causa del control de precios. "A veces aparecen por ahí, pero llega una cantidad limitada y se termina de inmediato", comentaron.

Pero no sólo faltan los alimentos. Algunas variedades de detergente de la marca Ariel no se consiguen, sólo las presentaciones especializadas.

Canasta incompleta

La escasez de algunos productos sigue en los supermercados. Alimentos como las lentejas, las arvejas y las caraotas negras tienen más de tres meses sin aparecer. Lo confirman los encargados de estos comercios. También falta el azúcar y la sal. En algunos establecimientos sólo llegan las presentaciones de 5 kilos. Y cuando llegan las de 1 kilo se terminan al momento, según los empleados de estos lugares. El café y la mayonesa tienen hasta 2 semanas sin llegar a algunos automercados y cuando aparecen hay poca variedad de marcas y presentaciones. En el caso del café los expendedores indican que al parecer los despachos no llegan completos porque las empresas están esperando por el nuevo precio del producto. En el caso del arroz, aunque la situación ha mejorado un poco, siguen siendo el parbolizado y el integral los que más se consiguen.

Siguen las importaciones de alimentos


INFORME Continúa el rezago entre la oferta y la demanda


Aumento de la producción agrícola no frenó importación de alimentos


Cadivi ha autorizado 3,21 millardos de dólares para la compra en el exterior de productos de la cesta básica



KATIUSKA HERNÁNDEZ

khernandez@el-nacional.com


El informe del Banco Central de Venezuela sobre el crecimiento de la economía en el segundo trimestre del año indica que la elaboración de productos alimenticios se incrementó 17%, la producción, procesamiento y conservación de carnes 8,8% y la agricultura, medida de acuerdo con el producto interno bruto, registró un aumento de 3,9%. El ministro de Economía y Finanzas, Alí Rodríguez Araque, asegura que en el país se ha elevado la producción agrícola de 14 millones de toneladas en 1997 a 19 millones de toneladas. Pero estas cifras no aclaran en cuáles productos alimenticios se ha elevado, ni el volumen detallado por rubro.


Elías Jaua, ministro de Agricultura y Tierras, ha señalado que la superficie sembrada de maíz se incrementó 21%, al pasar de 677.571 hectáreas a 814.700 hectáreas, y se prevé que se cosechen 2,7 millones de toneladas del grano, de los cuales 1,5 millones serán del cereal blanco, destinado a la industria de harina de maíz precocida. En materia de arroz, los cálculos del despacho de Agricultura reflejan que se sembraron 145.200 hectáreas -un crecimiento de 36% con respecto a lo cultivado en 2007- y se espera una producción de 726.000 toneladas de arroz paddy.


El informe señala que en el sector agrícola animal la producción se elevó en 7% y la porcina en 44%. En bovinos la producción nacional subió 6%, al pasar de 234 millones de kilos en el primer semestre de 2007 a 250 millones de kilos en el mismo período de este año. Y en cuanto a la producción de leche refiere que se coloca en 874 millones de litros.


El ministro de Planificación y Desarrollo, Haiman El Troudi, declaró recientemente que este año el Gobierno ha gastado en subsidio agrícola 1 millardo de dólares para tratar de mantener los precios estables y, además, apuntalar la producción en el país.


Sigue la dependencia. El comportamiento positivo que exhibe el Gobierno en la producción nacional contrasta con el aumento de las importaciones de productos agrícolas y alimentos terminados. Las cifras de la Comisión de Administración de Divisas revelan que entre enero y el 9 de septiembre pasados se autorizaron 3,21 millardos de dólares para la importación de alimentos, 104% más que en el mismo período de 2007.


Analistas advierten que de seguir esta tendencia el año cerrará con más de 6 millardos de dólares en importaciones del sector. En 2007 Cadivi aprobó en total 5,84 millardos de dólares, cantidad que ha ido creciendo año tras año. El Gobierno alega que se ha incrementado la asignación de recursos porque en el mercado internacional los precios de los principales alimentos y rubros agrícolas registran aumentos históricos y no se consigue comida barata en ninguna parte.


Comida made in. El rezago entre la producción nacional de alimentos y el consumo continúa. Números de la Cámara Venezolana de la Industria de Alimentos indican que al cierre de julio el consumo de alimentos y la producción se incrementaron en promedio 3%, luego de caer en 4,78% en junio. Para atender la alta demanda, la importación de insumos y productos terminados ha sido clave. De allí la urgencia del Ejecutivo por aprobar divisas, agilizar la entrega de permisos y exonerar impuestos y aranceles además de eliminar las trabas, con tal de tener los anaqueles llenos.


Luis Vicente León, director de Datanálisis, advierte que la mejoría en los índices de abastecimiento no se debe al crecimiento de la producción nacional sino al aumento de las importaciones. "Es un abastecimiento maquillado con productos importados, pero sin una solución a largo plazo que permita pensar en una sustitución de importaciones por producción venezolana", agregó.


El ministro de Alimentación, Félix Osorio, informó el fin de semana que la compra externa de alimentos entre enero y agosto repuntó 17%, al pasar de 2.617.000 toneladas a 3.064.000 toneladas. A su juicio, es una media verdad decir que se ha reducido la producción local, cuando lo que ha ocurrido en el país es que se ha rebozado el consumo. León apunta que el Gobierno, con su política de importaciones, ha estado trasladando al consumidor la inflación que existe en otros países. Análisis que reconoce el ministro Osorio, cuando advierte que los precios en el mercado internacional continuarán altos. "Seguiremos importando inflación hasta que logremos una absoluta soberanía alimentaria", dijo a los medios el sábado pasado.


Germán Briceño, presidente del Instituto de Políticas Agrícolas de Fedeagro, afirma que la producción nacional reporta un descenso importante y que las cifras del Gobierno no son exactas. "La producción está rezagada con respecto a la demanda y el rezago se acentúa en 2007 y 2008, pese a que no se tienen cifras precisas, no se puede medir la producción agrícola en volumen sino en valor". Agregó que la recuperación del abastecimiento se ha basado en las compras foráneas, una muestra de ello es que se consume 50% de carne importada y más de 50% de leche adquirida en el exterior.


Briceño sostiene que no ha habido mejoría de la producción. Incluso cuestiona que existan sembradas 815.000 hectáreas de maíz blanco y amarillo, como lo asegura el ministro Jaua. "Pensamos que debe estar alrededor de las 650.000 hectáreas, equivalente a lo que se sembró el año pasado. Se prevé una producción de más de 2 millones de toneladas para un cálculo de 3.300 kilogramos por hectáreas. Hay estados, como Guárico, que sembraron menos que el año pasado", dijo. Añadió que se ha reducido el área sembrada de sorgo, que varió de 400.000 hectáreas hace 4 años a 200.000.

Reconoce una recuperación en la producción de arroz pero, a su vez, amenazada por la baja rentabilidad económica de la cosecha. En café y caña de azúcar indica que también tienen problemas con los precios, y en pollo apunta que hubo un crecimiento.


El directivo de Fedeagro propone la elaboración de una estrategia que refuerce la producción nacional, desmonte el control de precios y garantice la seguridad jurídica y de bienes en el campo. Y elevar la inversión en infraestructura.


Sacrificio fiscal


El Seniat ha señalado que por la exoneración de impuestos y aranceles para la importación de alimentos, de los sectores público y privado, se ha dejado de recibir 1,04 millardos de bolívares fuertes entre enero y agosto. De ese monto, 708,9 millones fueron exonerados al sector privado y 330,5 millones al público por las compras que hace CASA, Corporación de Abastecimiento y Servicios Agrícolas, para Mercal y recientemente Bariven para Pdval.


Por rubro, el sacrificio fiscal ha sido de 187,7 millones de bolívares fuertes en el caso de la importación de carne bovina, de los cuales 158,1 millones fueron exonerados al sector privado. En el caso del pollo el sacrificio fue de 101 millones para el sector público y 13,2 millones de bolívares fuertes para el sector privado. Por la importación de caraotas se han dejado de pagar por impuestos 19,6 millones de bolívares fuertes, casi en su totalidad de empresas privadas. En el caso de la leche, y otros derivados, el sacrificio fiscal por exoneración de los tributos fue de 518,4 millones, de los cuales 350 millones de bolívares fuertes fueron perdonados al sector privado.

Costo del transporte encarece los alimentos


EL NACIONAL - Miércoles 07 de Mayo de 2008


Estrategia

TRANSPORTE Demanda asiática concentra las embarcaciones

Fletes marítimos encarecen precio de los alimentos

La falta de barcos y el colapso de los puertos locales amenazan el comercio exterior

KATIUSKA HERNÁNDEZ


Al alza de los precios internacionales de la materia prima agrícola se suma el alto costo del flete marítimo, que se ha incrementado más de 50% en los últimos cinco años. Las empresas agroindustriales venezolanas están pagando de flete marítimo, en promedio, 70 dólares por tonelada de cereal importado, lo que es igual a un alza de 67% en comparación con los 42 dólares que se pagaban en enero de 2004.
Esta tasa de transporte varía según el sitio de embarque y descarga. En el caso de los barcos de 25.000 toneladas que transportan trigo, el flete desde el Golfo Americano hasta Puerto Cabello se ubica en 55 dólares la tonelada, 96,42% más hace 5 años. Desde el Pacífico igualmente hasta Puerto Cabello el flete pasó de 42 a 82 dólares la tonelada; y desde Saint Lawrence, en Canadá, hasta Puerto Cabello el flete es de 85 dólares la tonelada.
Los barcos desde Argentina cobran 92 dólares.Las causas de este encarecimiento radican principalmente en el aumento del precio del petróleo y la falta de barcos. Esto debido a la alta demanda de productos en China e India, que hace que la mayoría de la flota de barcos de carga se dirija a esas regiones. "No hay barcos disponibles en América Latina, por eso es tan importante hacer las compras de materias primas cuando se tiene un barco y cuando las empresas garantizan el inventario del producto", indicó un experto en comercio exterior agrícola.
Otro de los agravantes para el comercio internacional de materias agrícolas es que mientras otros países de la región se adelantan a importar a tiempo y pagan en efectivo, las empresas locales tienen problemas para cumplir con los proveedores internacionales por el control de cambio."Si un proveedor internacional tiene dos pedidos de un rubro determinado para dos países, incluyendo Venezuela, con seguridad despachará al que le garantice un pago más rápido que al que puede registrar un retraso de 180 días para pagar", indicó un especialista en comercio exterior. Además, los puertos venezolanos están colapsados, no ha habido inversión en la ampliación y mejora de la infraestructura, lo que ha ocasionado gastos adicionales a las empresas importadoras, que han tenido que pagar más por el flete y por la demora debido a la falta de divisas para cancelar las embarcaciones.
También se ha encarecido el costo de almacenamiento, con el agravante de que los lapsos de espera en las aduanas se redujeron y se corre el riesgo de que la mercancía sea declarada en abandono legal y confiscada. El año pasado, varias empresas importadoras de trigo y otras con embarcaciones de maíz amarillo e insumos para la fabricación de alimentos balanceados tuvieron que pagar la mora por el colapso de Puerto Cabello, situación que se repite este año, esta vez por los retrasos en la aprobación de divisas de Cadivi para el sector avícola.
Un informe de la FAO indica que las tasas de flete han llegado a ser en los mercados agrícolas un factor determinante. Agrega que el aumento del precio del combustible, los medios limitados para el transporte marítimo, la congestión de los puertos y las rutas comerciales más largas han hecho subir los costos de embarque.

© 2008 CA Editora El Nacional. Todos Los Derechos Reservados

Crisis global y consecuencias en Venezuela




EL NACIONAL - Miércoles 30 de Abril de 2008
Estrategia
ABASTECIMIENTO Programas sociales del Gobierno dependen de las importaciones
Crisis global de alimentos también amenaza al país
Venezuela adquiere rubros básicos en otros mercados para disminuir el déficit

L a dependencia de las importaciones de materias primas agrícolas como el trigo, la soya, el aceite crudo de maíz, azúcar, y de productos terminados –entre ellos leche, pollo y carne– hace que Venezuela, al igual que el resto de las economías en desarrollo, sea un país vulnerable a la crisis global generada por el alza de los precios internacionales de los alimentos.
La Cámara Venezolana de la Industria de Alimentos ha advertido que el creciente aumento de los precios afecta el procesamiento de aceite, avena, pastas, salsa de tomate y otros productos de la cesta básica.
La agroindustria ha tenido que pagar el doble por el trigo y la avena en el mercado internacional, con el agravante de que no puede trasladar esos costos al precio final porque están regulados por el Gobierno."Es más caro el aceite crudo de maíz que el litro colocado en los supermercados para la venta al consumidor", indica un industrial del ramo.Los procesadores de pasta pagan 1.100 dólares por la tonelada de trigo que hace un año costaba 450 dólares en promedio. El aceite crudo de maíz pasó de 600 dólares la tonelada a 1.400 dólares.
Lo mismo ha sucedido con la leche en polvo, que se compraba la tonelada en 3.500 dólares y ha llegado a superar los 6.000 dólares para promediar 5.500 dólares.Con la presión internacional por el alza de los precios de los alimentos, mantener una política interna de precios regulados, y en algunos casos congelados, generará altos costos tanto a la industria privada como al Gobierno. En el último año, el Ejecutivo aprobó subsidios para los productores de caña de azúcar, algodón, arroz, sorgo y maíz para aliviar los costos y estimular la siembra. En el caso de estos tres últimos rubros, además del subsidio se autorizó el aumento del precio, por lo que los productores ahora reciben más recursos por la cosecha.
La industria reclama igualdad de condiciones debido a que los precios al consumidor de los alimentos regulados no han variado oficialmente, lo que ha generado una cadena de comercialización informal, pues algunos rubros están ausentes en los estantes de los comercios formales y se encuentran en la calle al doble de su precio.Analistas reconocen que el abastecimiento de los productos básicos ha mejorado en los últimos tres meses. "Sin duda, hoy en día los consumidores encuentran más productos en los anaqueles que en diciembre del año pasado y eso se debe a la fuerte inyección de recursos, a la agilidad de los trámites para importar que facilitaron la compra en el exterior", comentó Luis Vicente León, director de Datanálisis.
Sin embargo, la preocupación por el abastecimiento persiste, debido a que mientras sigan incrementándose los precios internacionales y la producción nacional sea deficitaria, Venezuela estará sometida a los vaivenes de la economía global.Incluso, los programas sociales de alimentos del Gobierno: Mercal y recientemente Pdval (Productora y Distribuidora de Alimentos), filial de Pdvsa Agrícola, basan la mayoría de sus inventarios con importaciones de productos.
Estas compras son financiadas por los altos precios del petróleo, lo que permite que el Ejecutivo pueda comprar afuera caro y vender a precios subsidiados en el caso específico de Mercal.
Alianzas internacionales Mientras en la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación proponen un fondo internacional que ayude a los países más pobres a hacer frente al alza del precio de la comida y se analiza el impacto que tiene sobre la producción agrícola la fabricación de biocombustibles, en Venezuela se establecen alianzas con los países que forman parte de la Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe.
Los ministros de Agricultura de Venezuela, Cuba, Nicaragua, Belice, República Dominicana, Panamá y otros países establecieron una alianza para luchar contra las altas cotizaciones de los alimentos. "Se trata de crear una red de comercialización que nos permita complementarnos en materia de alimentos. Si hay un país que tiene escasez de determinado rubro y por ejemplo en Venezuela tenemos un excedente, se exportará a bajos precios", explicó el titular de Agricultura venezolano, Elías Jaua.
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, afirmó que todas las proyecciones advierten que habrá escasez de alimentos. De allí que es crucial el convenio entre países. "Si Ecuador tiene excedente de arroz, lo guardamos, esto será compensado por los demás países, y en el momento en que en Venezuela falte arroz lo mandamos para allá. Lo mismo pasaría si Argentina tiene un excedente en la producción de leche y ese producto llegara a faltar en otra nación latinoamericana".

© 2008 CA Editora El Nacional. Todos Los Derechos Reservados